Comentario del evangelio del Domingo V de Cuaresma, tiempo ordinario A, domingo 22 de marzo.
3 comentarios:
Anónimo
dijo...
No soy quien para para disentir de la opinión de un Sacerdote, hasta santo, pero creo que, ante el frcaso de nuestras peticiones a Dios, no debemos reaccionar con una queja o protesta, quizá sí con un lamento; porque no le podemos exigir que nos complazca, aún ante circunstancias muy dolorosas, y hasta justas a nuestros deseos. Si podríamos , o podemos, expresarle nuestro dolor, pena o sufrimiento; no nuestra decepción. En el Padre Nuestro reconocemos y aceptamos que "se haga Su voluntad", no la nuestra. En la fe pòpular, no es infrecuente que "se castigue" al Santo que "no atendió nuestras súplicas". Salvo mejor parecer.
Uno puede contarle sus problemas a Jesús, como un acto de confianza y humildad que fortalece nuestra relación con Dios. Es un alivio de la carga, Él ya los conoce pero quiere escucharte. Se le puede decir "Jesús, me siento abrumado. Ya no puedo solo. Ayúdame a ver tu luz en esta situación y dame la sabiduría para dar el siguiente paso." O también, "Jesús, no entiendo por qué esto sigue así, pero confío en que no me has dejado solo. Dame la fuerza para hoy."
3 comentarios:
No soy quien para para disentir de la opinión de un Sacerdote, hasta santo, pero creo que, ante el frcaso de nuestras peticiones a Dios, no debemos reaccionar con una queja o protesta, quizá sí con un lamento; porque no le podemos exigir que nos complazca, aún ante circunstancias muy dolorosas, y hasta justas a nuestros deseos. Si podríamos , o podemos, expresarle nuestro dolor, pena o sufrimiento; no nuestra decepción. En el Padre Nuestro reconocemos y aceptamos que "se haga Su voluntad", no la nuestra. En la fe pòpular, no es infrecuente que "se castigue" al Santo que "no atendió nuestras súplicas". Salvo mejor parecer.
Uno puede contarle sus problemas a Jesús, como un acto de confianza y humildad que fortalece nuestra relación con Dios. Es un alivio de la carga, Él ya los conoce pero quiere escucharte. Se le puede decir "Jesús, me siento abrumado. Ya no puedo solo. Ayúdame a ver tu luz en esta situación y dame la sabiduría para dar el siguiente paso."
O también, "Jesús, no entiendo por qué esto sigue así, pero confío en que no me has dejado solo. Dame la fuerza para hoy."
Una lástima que no se pueda ver el video
Publicar un comentario