Comentario del evangelio del Domingo XVIII, tiempo ordinario A, domingo 2 de agosto.
2 comentarios:
Anónimo
dijo...
El Evangelio de la Multiplicación de los panes y de los peces. Aunque eran muy poco para saciar el hambre de la multitud, puestos en las manos de Jesús, éste obró un milagro portentoso, puesto que no sólo alcanzó para saciar a la multitud, sino que hasta sobró.
Nos enseña, en medio de las dificultades y escaseces, a poner lo que tenemos, en las manos de Jesús, y Él obrará un milagro. Él es el Dios todopoderoso.
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El Evangelio de la Multiplicación de los panes y de los peces. Aunque eran muy poco para saciar el hambre de la multitud, puestos en las manos de Jesús, éste obró un milagro portentoso, puesto que no sólo alcanzó para saciar a la multitud, sino que hasta sobró.
Nos enseña, en medio de las dificultades y escaseces, a poner lo que tenemos, en las manos de Jesús, y Él obrará un milagro. Él es el Dios todopoderoso.
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