No a la comercialización de la Navidad. Volvamos a la fiesta teligiosa, espiritual y familiar, con dulces para los niños, y obsequios dentro del círculo hogareño estrictamente.
La Navidad no debiera ser la fiesta de todos los comerciantes, cristianos o no. Debiéramos vivir esta gran Fiesta del Nacimiento de Jesús, con una verdadera austeridad, como lo que es: una fiesta religiosa y familiar.
4 comentarios:
No a la comercialización de la Navidad. Volvamos a la fiesta teligiosa, espiritual y familiar, con dulces para los niños, y obsequios dentro del círculo hogareño estrictamente.
La Navidad no debiera ser la fiesta de todos los comerciantes, cristianos o no. Debiéramos vivir esta gran Fiesta del Nacimiento de Jesús, con una verdadera austeridad, como lo que es: una fiesta religiosa y familiar.
Que deje de ser un tiempo de gastos y deudas, hasta en "vacaciones" o "turismo". y; sin un sólo pensamiento o acción verdaderamente navideño.
Retornemos a la esencia de la fiesta navideña, íntima familiar y regiosa, sin excesos de ninguna clase, ni dispendios comerciales.
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