Me da pena decirlo, pero existe un movimiento "progresista", por influencia - en parte - del protestantismo, en las altas esferas de la Iglesia Catñolica, desde anyes del Concilio Vaticano II, y reavivado durante la última década. El Papa Francisco se ha hecho eco de esa tendencia, lo que la alienta. La participación femenina en el Cristianismo, a diferencia del judaismo o del islamismo, siempre ha existido (desde el mismo Calvario); aunque no en las funciones litúrgicas, aunque ha ido aumentando gradualmente en las últimas décadas. El propio Papa ha nombrado Comisiones de estudio, ha introducido el tema como tópico de conversaciones; y, ahora, este Dicasterio, majo su influencia, no lo rechaza y afirma que todavia seguirá en estudio. Por el bien de la Iglesia debe suprimirse toda clase de indefiniciones, reales o aparentes, como las que pareciera existir (exacerbadas por ciertas posturas progresistas) ante diferentes asuntos como éste u otros (como los homosexuales o los divorciados).
Al fin, alguna decisión aparentemente firme. Ningñun extremo es bueno. Y peor es haber estado alentando (o dando la apariencia de hacerlo) a los extremistas "progresistas" por no poco tiempo.
Tantos años "estudiando" lo que bien saben: el Orden Sacerdotal no es para las mujeres; lo declaró y confirmó categóricamente, hace muy poco (en tiempos históricos), San Juan Pablo II. Pero, sin el menor escrúpulo quieren seguir jugando al "protestantismo", como al "modernismo" y al "progresismo", olvidando lo que bien saben, las enseñanzas del Evangelio y de los Apóstoles. ¿Por qué?
4 comentarios:
Me da pena decirlo, pero existe un movimiento "progresista", por influencia - en parte - del protestantismo, en las altas esferas de la Iglesia Catñolica, desde anyes del Concilio Vaticano II, y reavivado durante la última década. El Papa Francisco se ha hecho eco de esa tendencia, lo que la alienta. La participación femenina en el Cristianismo, a diferencia del judaismo o del islamismo, siempre ha existido (desde el mismo Calvario); aunque no en las funciones litúrgicas, aunque ha ido aumentando gradualmente en las últimas décadas. El propio Papa ha nombrado Comisiones de estudio, ha introducido el tema como tópico de conversaciones; y, ahora, este Dicasterio, majo su influencia, no lo rechaza y afirma que todavia seguirá en estudio. Por el bien de la Iglesia debe suprimirse toda clase de indefiniciones, reales o aparentes, como las que pareciera existir (exacerbadas por ciertas posturas progresistas) ante diferentes asuntos como éste u otros (como los homosexuales o los divorciados).
Al fin, alguna decisión aparentemente firme. Ningñun extremo es bueno. Y peor es haber estado alentando (o dando la apariencia de hacerlo) a los extremistas "progresistas" por no poco tiempo.
Tantos años "estudiando" lo que bien saben: el Orden Sacerdotal no es para las mujeres; lo declaró y confirmó categóricamente, hace muy poco (en tiempos históricos), San Juan Pablo II. Pero, sin el menor escrúpulo quieren seguir jugando al "protestantismo", como al "modernismo" y al "progresismo", olvidando lo que bien saben, las enseñanzas del Evangelio y de los Apóstoles. ¿Por qué?
Tanto revuelo, y tan prolongado, para terminar quedando donde se estaba al inicio.
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