No es una tarea adicional, sino simplemente - lo que no ouede, a veces - ser fácil - es vivir permanentemente, en todas las circunstancias, como lo que debemos ser: auténticos cristianos. Damos, así, nuestro testimonio viviente de lo que somos, o debemos ser, no sólo en el templo.
Un mandamiento, no sólo para los Consagrados, sino tambié, para cada uno y todos los fieles. Se vive, y se nota más, cuando alguien que se esfuerza en vivir como un buen cristiano se encuentra conviviendo entre no católicos y/o ni cristianos; lo perciben los demás.
No basta con ser cristiano interiormente, tenemos la obligación de dar testimonio de ello, sin necesidad de ser predicadores, sino dando testimonio permanente de nuestra fe con nuestro comportamiento, y hasta con sólo nuestra presencia.
7 comentarios:
Cda uno, y todos nosotros, los que nos consideramos cristianos, tenemos que ser la sal y la luz en este mundo en el que nos ha tocado vivir.
No es una tarea adicional, sino simplemente - lo que no ouede, a veces - ser fácil - es vivir permanentemente, en todas las circunstancias, como lo que debemos ser: auténticos cristianos. Damos, así, nuestro testimonio viviente de lo que somos, o debemos ser, no sólo en el templo.
Cierto, debemos dar testimonio de nuestra Fe, en cada uno y todos los momentos de nuestras vidas, no sólo en algunos gestos de apariencia.
Un mandamiento, no sólo para los Consagrados, sino tambié, para cada uno y todos los fieles. Se vive, y se nota más, cuando alguien que se esfuerza en vivir como un buen cristiano se encuentra conviviendo entre no católicos y/o ni cristianos; lo perciben los demás.
Podría decirse que somos cristianos, más por nuestro testimoni de vida que por sólo nuestra declaración.
No basta con ser cristiano interiormente, tenemos la obligación de dar testimonio de ello, sin necesidad de ser predicadores, sino dando testimonio permanente de nuestra fe con nuestro comportamiento, y hasta con sólo nuestra presencia.
Todos los cat{olicos, no s{olo los consagrados, estamos obligados a dar testimonio de nuestra Fe, aser la luz y la sal de este mundo.
Publicar un comentario